Reconectarnos con el Espacio

Camila GutierrezBlogLeave a Comment

Vivir con conciencia, direccionar nuestra energía y materializarla en servicio y sueños cumplidos es uno de nuestros grandes retos como Seres Humanos.

Somos seres humanos viviendo un viaje en la tierra, nuestro cuerpo, en efecto, es el vehículo entre ellos dos. Nos ubicamos y movemos en el espacio, haciendo nuestros aprendizajes a través de cuatro direcciones, que utilizamos a diario en nuestra vida práctica para ir de un lugar a otro; sin embargo, no las relacionamos como herramientas de crecimiento personal o espiritual.

Nuestros deseos como nuestro cuerpo también necesitan una hoja de ruta que les ordene y direccione ¿para qué? Para sincronizarnos con el reloj universal (con los ciclos naturales). Ellos son como una semilla, que está esperando a que suceda algo y solo ella sabe qué es, para que se decida a germinar tiene que darse una combinación única de luz, temperatura, humedad, etc, pero todo lo difícil puede lograrse con algo de ayuda, estando en el sitio adecuado y contando con las condiciones adecuadas, al final se puede lograr alcanzar aquello que estaba destinado a Ser.
¿Cómo hacerlo?

Gracias a los avances de la medicina y de la tecnología desde 2014 tenemos la certeza de que nuestro cerebro posee un GPS interno (Premio nobel de medicina: O’Keefe, May-Britt Moser y Edvard I. Moser), sin embargo, desde los saberes ancestrales se ha hablado constantemente de la relación entre el cuerpo, el territorio y los ciclos naturales, recordándonos que la vida en la tierra tiene un orden y que es posible alinearnos con él.

Los egipcios, los chinos y también nuestros pueblos andinos han utilizado los diferentes puntos cardinales para sincronizarse con los diferentes ritmos de la naturaleza y asimismo organizar su vida. En este sentido nosotros los seres humanos somos el punto de intersección de los 4 puntos cardinales, nuestro cuerpo es el puente entre el cielo y la tierra en el que habita el gran espíritu de Dios nuestra esencia, y nos movemos por el mundo ubicando (como cualquier brújula o GPS) el Norte magnético: nuestro sentido y propósito de vida; en el Sur encontramos todo aquello que nos apasiona y nos entusiasma: nos saca de la cama cada mañana; en el Oriente nuestros nuevos proyectos; del Occidente tomamos la fuerza para sobrepasar los obstáculos que se nos presentan en el caminar de nuestros proyectos; con nuestros ángeles, guías y maestros arriba; Pacha Mama y Pacha Tata junto con sus elementales abajo; y en el centro nuestro corazón. Más que direcciones estáticas ellas representan el ciclo de la vida en la tierra (de las estaciones o del día), nuestros propios ciclos.

Cuando tenemos claro nuestro propósito tenemos un Norte, nos es posible activar nuestra brújula interna, que aún en los momentos de oscuridad será la linterna que nos ilumine y nos guíe hacia donde en realidad queremos y debemos estar, nos recuerda que nuestro paso por la tierra tiene una razón de ser, que honrar nuestra existencia es ser nosotros mismos en plenitud y servicio, lo que nos nutre y engrandece como seres humanos en lo individual y colectivo.

Artículo Original Mariaca Gutiérrez Ca. Todos los derechos reservados

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