El cielo en la tierra

Camila GutierrezBlogLeave a Comment

Imagen: Murray Fredericks Mirror 18, 2017

Cuando empecé “en serio” con mi trabajo de transformación personal y espiritual, lo hice de la mano de los arcángeles, fue un camino lleno de cambios y retos que me llevarían a vibrar  cada vez más desde mi esencia y a recordar mi sentido y propósito de vida.

Al principio creía ingenuamente que el trabajo con los ángeles se trataba como de haberse encontrado con la lámpara de Aladino. Poco a poco empecé a recibir mensajes y a pasar más tiempo meditando junto a estos seres que me alegraban la vida; sin embargo, cada vez me parecía más insoportable estar en la tierra y las personas no me gustaban mucho, me decía a mí misma que sí tenía amigos celestiales que eran más chéveres y leales, para qué necesitaría de otros en la tierra. Un día de esos, para mi sorpresa fui guiada precisamente por mis ángeles a suspender mis meditaciones , yo simplemente no podía entenderlo… El mensaje era un llamado a trabajar de ahí en adelante en mantener los pies en la tierra y reconocer en cada situación y persona la magia, el poder y el amor de la creación.

Tras un tiempo retomé mi trabajo con los ángeles, y ahí comprendí que ellos están lejos de ser hadas madrinas que cumplen deseos.  Reencontrarme con ellos, esta vez con los pies en la tierra, ha sido una experiencia maravillosa que me ha traído una sensación de alegría inmensa, un shot de energía interno que me empuja a creer en mí, un poder extra que maximiza mis habilidades y me facilita el camino. Me he dado cuenta que caminar de su mano se centra justo en recordarnos que somos súper poderosos cuando estamos conectados con la luz, y lo más importante: esa luz vive en nosotros, reconocernos en ella nos llevará a retomar nuestro poder personal, en el que reside nuestra creatividad y capacidad de estar sincronizados con la vida, el tiempo y el espacio.

Mi Master class me representó más que estudios o nuevos conocimientos, una maestría sobre mí misma. En este sentido, fue un encuentro conmigo, fueron unos días para ver desde muy cerquita mis hábitos y forma de vida. Los momentos en los que siento que puedo ver desde otra perspectiva la misma situación son los más decisivos, la sensación es comparable a quitarme una venda de los ojos, la venda de mis propios pensamientos limitantes.

Es ingenuo creer que nos vamos a liberar de todas nuestras creencias, pues son ellas las que motivan nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, así que nuestro trabajo constante será el de decidir qué queremos creer, cómo nos queremos sentir y cómo queremos actuar, a pesar de que algunas veces nos sintamos atrapados en nuestras circunstancias, la verdad es que siempre podemos elegir. Y precisamente esta fue mi mayor conquista en este viaje, el saber que todo está en orden, además de las situaciones retadoras y aunque yo elija el camino difícil, la ayuda está ahí; incluso sí elijo retarme a mí misma, el cielo y la tierra me cobijan y me sostienen. Soy terca, pero no tanto… La repetición de este patrón en mi naríz, me llevó a preguntarme, ¿por qué hago lo que hago?, ¿a qué o a quién estoy poniendo a prueba? El cielo efectivamente me respondió diciéndome: no importa cuánto te empeñes en ponerme pruebas porque tienes mi apoyo incondicional, realmente la única que se está poniendo a prueba eres tú y tu mente humana, pero ¿por qué hacerlo?, ¿por qué llevarme al límite?, ¿por qué esa continua necesidad de demostrarme que soy capaz? La verdad no es tan impotante rellenar todas las líneas de los por qués y llenarme de razones, fue suficiente para hacer el cambio recibir los mensajes que me dieron los ángeles y que mis amorosos compañeros canalizaron para mí: Soy maravillosa, hago mi trabajo con entrega y amor, me mueve el entrañable deseo de ayudar, sólo necesito Ser yo misma, dejarme fluir y sobretodo disfrutar, no interponerme en mi propio camino con mis expectativas y deseos de perfección, nadie vino a la tierra a ser perfecto, sino a ser humano y disfrutar de esta hermosa existencia llena de aprendizajes.

A pesar de ser una experiencia tan personal a lo largo de mi vida tratando con la gente me he dado cuenta de que los seres humanos en realidad somos más parecidos de lo que nos imaginamos, por eso mismo quise compartirla.

 

Vibraciones de luz y amor para todos,

Mariaca

 

 

 

 

 

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